Caminó y camino Elena hasta que llegó a casa de sus abuelitos. Ya en la casa de los abuelos. Elena se recostó en la cama en el segundo piso. Tan cansada estaba que le tomó un minuto quedarse dormida.
En un par de horas amaneció. Sus abuelos fueron a la habitación donde descansaba Elena para invitarla a desayunar. Ella dormía profundamente. Sus abuelitos viendo que no despertaba se fueron de la habitación dejándola descansar.
A las 3 de la tarde despertó Elena llorando. Se sentia golpeada y muy triste por lo de su bebé. Además sentía una gran culpa y verguenza por lo sucedido, pero no sabía a quién contárselo y así descargar su culpa.
Bajó las escaleras y saludo a sus abuelitos, quienes le invitaron a sentarse a la mesa. Mientras comía un poco de fruta y pastel, su abuelito Leonardo le preguntó:
¿Qué sucedió ayer hija? Llegaste muy asustada y manchada de sangre tu ropa. Qué pasó de verdad cuéntanos?
Su abuelita Sara dijo: Leo no abrumes a tu nieta, no ves que todavía no se siente bien. Y dijo a ella: come mi vida, come todo para que te recuperes.
El abuelo Leonardo insistió con seriedad: algo terrible paso anoche, quiero saberlo, dime por favor.
No insistas Leonardo dijo la abuela con voz mas fuerte.
Luego Elena dijo: Está bien. Les contaré.
Ella dijo:
Estábamos mi marido Camilo y yo en mi casa, por allá en bario la perla. Cenábamos, cuando de pronto entró una llamada al teléfono de Camilo. Él se disculpó, se levantó de la mesa y recibió la llamada en el pasillo junto al patio trasero. Luego de varios minutos Carlos regreso muy molesto y empezó a arrojar objetos al suelo. Hasta que llegó hasta mí. Me tomó de los hombros y gritó: "Tu eres la culpable de todo". Luego empezó a golpearme en el vientre. Tan fuerte me golpeó que tuve labor de parto allí mismo. Camilo viéndome mal en el suelo. Decidió irse. Cerró la puerta de entrada con un manotazo. Luego escuche el auto encenderse e irse a toda velocidad. El desapareció. -Elena empezó a llorar, después de un momento continuo: Yo dí a luz un bebé que no respiraba ni se movia. Luego de reponerme. El susto, el enojo, la tristeza y la frustración del momento me llevaron a levantarme, salir por la puerta principal y arrojar el cuerpo en el basurero cercano a mi casa. Después gritando me aleje de allí sin saber a donde iba. Luego Ella les relató lo que le pasó en el bosque, en la cabaña y cómo había llegado a casa de ellos.
Leo y Sara quedaron sorprendidos, tristes y asustados por lo que había sucedido a su nieta. Luego de un momento Leo dijo: Hija sabía que te había pasado algo . Vamos al hospital. Debes ser atendida inmediatamente. A lo que Elena respondió temblando: No puedo hacer eso, tengo miedo. Iré a la cárcel, si descubren que fuí yo quien lo arrojé en la basura.
No fue tu culpa dijo Sara abrazándola y consolándola. Fue la culpa del idiota de tu marido. El pagará por su mal obrar. Elena dijo: Yo soy culpable y ahora no se que hacer.
Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; Romanos 3:10 NVI
La verdad es que todos somos culpables de algo. Es decir hemos hecho algo malo. Y delante de Dios somos pecadores. El pecado es todo lo malo que pensamos, decimos o hacemos que no agrada a Dios. Mentir, robar, No obedecer a los padres, asesinatos, violaciones y mucho más es pecado. El pecado nos aleja de Dios y causa mucho daño. Hay un terrible castigo por pecar en contra de Dios. El castigo es pasar lejos de Dios por la eternidad en un lugar terrible de llamas, oscuridad, tristeza, lamento, del cual nunca se puede salir. Este lugar se llama infierno y lucifer estará allí. Elena se sentia culpable. Había hecho algo malo. No era la única culpable. Su esposo Camilo tenía mucha culpa.
Prepararé el coche, dijo Leo. Vamos al hospital. Ella dijo que no, nuevamente. Luego de negarse a varios intentos. Finalmente accedió. El abuelo Leo salio al patio, unos minutos después regreso y tomó en brazos a Elena y se la llevo rápidamente hacia el carro. Sara abrió la puerta trasera de la camioneta 4x4 y Leo colocó a Elena cuidadosamente en el asiento. Sara se sentó junto a Elena e iba consolándola. Leo regresó puso llave la puerta de la casa, se montó al coche, y se marcharon de la hacienda.
Eran 8 kilometros hasta el hospital desde la hacienda de la cruz. Llovia. Ya en la autopista, cerca de llegar al hospital. Un auto choco por detras al auto de Leo. La camioneta giro y giro y luego colisionó contra un poste de luz. La furgoneta que le había chocado aceleró y desapareció del lugar.
Continuará...
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