Hace muchos años vivía un hombre de familia llamado Marco. Él tenía 7 hijas vírgenes. Cada una mas hermosa que la anterior. A las chicas les gustaba peinarse hacia la derecha y comer sanamente.
Un día en el palacio del rey se firmo un nuevo decreto. Ahora era ilegal andar se soltero o soltera, Todos debían casarse. El Señor Marco se preocupó tanto que en aquella noche no pudo conciliar en nada el sueño. Pensó y pensó hasta que un plan se le ocurrió. Este fue su plan: Hacer un gran banquete e invitar a los príncipes aún de tierras lejanas y convidarles sus manjares. Así lo hizo aunque no tenía mucho dinero, pidió prestado e hizo el banquete.
El día de aquel banquete el Señor Marco presentó una por una a sus siete hijas a cada príncipe que asistió, pero sólo 6 de las hijas de este pobre hombre quedaron para casarse. Una de ellas que era la más hermosa, no alcanzó a casarse con ningún príncipe. Ella estaba muy triste y desesperada. La nueva ley pagaba con la muerte a todo aquel que no la cumpliera en su totalidad. La chica se escondió en su casa y esperaba la muerte. Para su sorpresa recibió una llamada de un hombre misterioso que le invitaba a una cena muy especial en su casa. La chica aceptó encantada, aunque no sabía casi nada del hombre misterioso. Se vistió con la ropa más elegante que tenía y a la hora indicada aquel hombre envió un fino carruaje para retirarla de su casa. La chica subió al carruaje y en menos de 30 minutos llegó a un palacio encantador a las afueras de aquel pueblo llamado Montecarlo. La vista era impresionante. Todo muy hermoso, grande y lujoso. No parecía ser cualquier hombre. El hombre misterioso tenía mucho dinero. El carruaje se estacionó en la entrada del salón principal de la mansión. Un elegante hombre abrió la puerta y la invitó a entrar. En un santiamén ya estaba en el salón principal de la mansión.
Mientras esperaba ella no dejaba de observar la hermosura y limpieza de la enorme casa. En un instante a sus espaldas el hombre misterioso apareció. Vestía Smoking azul marino. Le saludó con una amplia sonrisa y se presentó cómo Javier Ojeda Conde de Montecarlo. Ella muy sorprendida se presentó también como Jade.
Luego ambos se dirigieron a otro salón donde ya todo estaba listo. Había una cantidad muy grande de personas esperando allí sentadas. Incluyendo algunos Paparazzi. quienes dispararon sus cámaras una y otra vez durante lo que iba a suceder a continuación. Cuando los vieron todos se levantaron y aplaudieron. Y es que esta era una ceremonia improvisada de matrimonio. En el altar estaba el Padre esperándolos. La música instrumental sonó. Pronto la pareja ya estaba en el altar. El Padre pidió que todos se sentarán y así lo hicieron. Pronto inició la ceremonia nupcial. Luego de un momento se aceptaron mutuamente, se pusieron los anillos. Demostraron su amor con un beso largo y apasionado. Jade emocionadísima nunca se espero que algo así le pasará en la vida. Se casó y fue feliz por muchos años.
Así las siete chicas de aquel hombre Marco se casaron y fueron muy felices.
Ahora pensemos por un momento en nuestra época. Ya no es tan importante casarse o darse en casamiento. Ahora esta bien lo que antes estaba muy mal. Matrimonios entre gente del mismo sexo. hombres con hombres y mujeres con mujeres. fornicaciones y adulterios es el pan del día. Hasta cuando esta generación mala y perversa se va a arrepentir y abandonar sus malos caminos. Hoy más que nunca la gente necesita escuchar la Palabra de Dios y obedecerla.
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